Sangre y Agua

25.03.2023

Llegan los días grandes a nuestra hermandad, en donde nos adentramos en nuestra Casa de Hermandad y prácticamente nos quedamos a vivir en ella, en toda esa vorágine de hermanos y hermanas que con ansiedad e impaciencia esperan la llegada de un nuevo Martes Santo. 

Y es que llevamos demasiado tiempo esperado ese día en que un mar de túnicas moradas inunden las calles de nuestro barrio, haciéndose excesiva la espera de contemplar como todo el Amor de Nuestro Señor se derrama a borbotones y se llenen los corazones de Caridad al ver pasar a la llena de gracia; una espera de tres años que van a convertir nuestra Estación de Penitencia en una explosión de sentimientos desde el mismo instante en que nuestra Cruz de guía cruce el zaguán nuestra puerta, para que lleguemos a la misma gloria. 

Y como hemos y estamos afrontado esta espera es digno de encomio, de lo que como vuestro Hermano Mayor solo puedo sentirme orgulloso. Ejemplo de paciencia, superación y esfuerzo por reinventarse en algo en que esta todo prácticamente inventado, elevando a niveles superiores como forjar una envidiable unidad entre todos nosotros y hacerlo extensible a cuantos cofrades se acercan a nuestra Hermandad y descubren lo maravilloso que es ser de la Lanzada, haciendo de nuestra Casa de Hermandad un punto de referencia cofrade, y todo esto es gracias a vosotros y vosotras, que formáis la legión zaidinera de la Lanzada, trabajando incansablemente para que nuestro galeón navegue siguiendo una ruta perfectamente marcada. 

Estamos a pocos día de rememorar la pasión, muerte y resurrección del Señor con la muestra de expresión más axiomática pensada y creada, y que de manera catequética mostramos al mundo nuestra creencia y la única verdad, que no es otra que Él, que vino a salvarnos muriendo en la Cruz y resucitando al tercer día, siempre acompañado por su Madre. Sintámonos parte importante dentro de nuestra Iglesia en esa labor de evangelización externa que tenemos las Hermandades, sigamos siendo ejemplo de Caridad con nuestra obra de misericordia ejemplarizante, que no cesa ni un instante de estar siempre al lado del que más lo necesita y sigamos siendo hermanos entre nosotros en comunión con nuestra comunidad parroquial y nuestros queridos párrocos, y como buenos cristianos vivamos juntos todas las celebraciones de los oficios y la Vigilia Pascual.  

Ahora nos viene lo mejor, la recompensa al trabajo hecho con sensatez y con una vertiginosa madurez, sabiendo que nuestro estímulo son simple y llanamente Ellos. Disfrutemos de todas la vísperas con sus cultos, montajes, ensayos… y dejemos que nuestra batería cofrade se vaya cargando al máximo para darnos por completo por Ellos el próximo Martes Santo. 

No dudes en revestirte con tu túnica nazarena, de lucir tu mantilla orgullosa, de fajarte firmemente, de coger tu cirio, de hacerte participe en filas llenas de un cortejo imponente que rezuma elegancia, que desde el Zaidín partirá y con la venía de las Angustias en Granada entrará. 

Queridos hermanos y hermanas, os espero a cada uno de vosotros y de vosotras con la certeza plena de que este año será inolvidable, en donde volvamos a sentir todo aquello de lo que llevamos siendo huérfanos tres años, en que nos reencontremos con todos esos sentimientos que afloran cada primavera en nuestra casa de Dolores y nuestros corazones latan en un estallido de emociones que solo puedes sentir si vives un Martes Santo desde dentro. 

Enrique Manuel Trujillo Jiménez 

Hermano Mayor 

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